Desde
poco después de las 21.30, una vez liberados de la sal y la arena, los
turistas comienzan a recorrer el casco urbano de esta villa. Las
propuestas de entretenimientos y las oportunidades de paseos son muy
amplias. Casi interminables si se considera también la variada oferta de
restaurantes y rosticerías que en estos días están al límite de sus
posibilidades de atención gracias a la gran cantidad de gente que arriba
a esta villa en alta temporada.
Desde el Festival de Títeres de la Segunda
Bajada, pasando por la media docena de grupos de artistas
callejeros, los conciertos al aire libre
en el Anfiteatro, las muestras artísticas en
el Salón Municipal de Exposiciones, la calesita,
los juegos de la plaza, las heladerías,
los locales comerciales
que ofrecen ropa a la moda, libros, recuerdos
para regalar a familias y amigos, y muchas otras propuestas que
entusiasman a los turistas.
La Feria de Artesanos
convoca y requiere más de una hora de paseo apreciando las bellezas
hechas a mano en los más de 100 stands.
Después de un día de playa -el mar y la arena de por sí siempre cansan-
y de una noche de varias horas de caminata y de presenciar espectáculos,
muchas familias al límite de sus energías acuden a los restaurantes.
Cerca de las 23 pocas mesas quedan disponibles en los distintos locales
gastronómicos de la villa.
Por ello, es común ver a esa hora niños que duermen apoyados sobre las
mesas, o que lloran sin motivo, agotados por el día de juegos y paseos.
Un consejo para las familias con chicos de corta edad: después del día
de playa es conveniente acondicionarse
rápido y buscar un sitio donde cenar cómodo. Luego, en vez de una larga
sobremesa, aprovechar el tiempo y recorrer los espectáculos
callejeros hasta que el cansancio de los pequeños ponga el límite.
Los mayores que puedan, seguirán de recorrida por el Casino,
Playa Serena, Aqualung o algunas otras propuestas. Los más jóvenes
pueden optar por algunos de los más de diez pubs
de la villa o por una de las dos discotecas.
Cine en la playa
El cine transformó a Las Grutas en una inmensa
sala al aire libre
El cine móvil que organiza el Instituto
Nacional de Cine y Artes Visuales, junto a la Agencia de Cultura de Río
Negro, continúa siendo un éxito en esta villa turística. Más de mil
personas, según se estimó tras la segunda noche de la propuesta, se
dieron cita en la Quinta Bajada a las 23 del viernes para presenciar la
película de Tomás Yankelevich, "Vivir intentando",
protagonizada por las chicas de Bandana.
La noche anterior, cuando se proyectó
"El mismo amor, la misma lluvia", de Juan José Campanella, hubo
casi la misma cantidad de espectadores y se preveía que anoche, la
afluencia iba a ser aún más masiva, gracias a la presentación del film
"Historias Mínimas", de Carlos Sorín, recientemente ganadora
del premio Goya. Luego de esa película se emitió "Historia de
Argentina en vivo", que consiste en la recopilación de trece
recitales en territorio nacional.
Esta noche la programación prevé la
proyección de "Cleopatra", el fin de Eduardo Mignona,
interpretado por Leonardo Sbaraglia, Norma Aleandro y Natalia Oreiro. Posteriormente,
la cartelera marca a "El fondo del mar", de Damián Szifrón.
Para disfrutar de estas alternativas no
hace falta más que dirigirse hasta la Séptima Bajada, con un equipo de
mate si se quiere, reposeras y muchas ganas de ver buen cine, al aire
libre, en una pantalla gigante de seis metros de altura, sobre la arena.
En estos días las familias terminan de
disfrutar del mar, cenan temprano y luego salen hacia la playa, a
disfrutar de una propuesta increíble de ver buen cine junto al mar, que
en esta semana está alto cerca de la medianoche y que se ve majestuoso,
con la luna llena reflejando sobre la olas.

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